Todo marcha como una sinfonía. Se está desplegando la nueva etapa. Todo va hacia otra escala, pero de un modo diferente. Es suave como una brisa, como un amanecer. Así está creciendo todo.
Todos estamos en un proceso de cambio profundo. Los nuestros, y mucha gente.
Aparecen personas en las que "amanece" la sensibilidad humanista con tanta claridad que asombra. Mucha mucha gente.
El espíritu renace en el corazón de los hombres buenos.
Me da la impresión de que en esta etapa coexisten lo nuevo y aquello que ya no puede ser llevado al futuro. Aquello que fue engendrado en tiempos en que las muy limitadas creencias mostraron opciones pequeñas.
En tiempos de desencuentro, en los que los temores gobernaron, engendrando afanes, culpas y naufragios.
He visto a buenas gentes cercadas por juicios mutuos.
Y veo los primeros gestos libres de la antigua superstición de buscar culpables.
Creo que vamos todos hacia una gran reconciliació-n. A reír frente al ilusorio polvo del fracaso de aquello que tan inocentemente creímos "la realidad"
Creo que un amor profundo por nosotros mismos, por los demás y por la Vida está creciendo, descubriéndonos una nueva realidad.
Lo demás es anécdota, pasos del proceso de infinita libertad de la Mente que en nosotros se expresa.
Así veo y vivo este excepcional momento.
Les envío un sentido abrazo!
Marisú Ortiz Cochabamba
Bolivia
jueves, 21 de febrero de 2008
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