

Hemos ido a participar del acto por la libertad del pueblo tibetano. Aprovechando que pasaba la antorche olímpica por París se hizo una jornada con diferentes actos. Nosotros fuimos después del trabajo así que llegamos para el final.
Pero fuimos con un propósito muy claro. Hacer un pedido de bienestar y no violencia.
Así que cuando ya había concluido la manifestación, invitamos a la gente a hacer una ronda tomados de las manos. Pero la ronda se hizo demasiado grande, así que invitamos a la gente a tomarse de los codos. Esa propuesta permitió acortar la distancia entre las personas y que se pudieran oir los gritos que hacía cada uno.
Gritábamos pedidos. Por unos y por otros. Enviábamos nuestro bienestar y compartíamos ese momento mágico.
Con el arco iris y la Torre Eiffel de escenografía. Un día mágico.
Y notamos que la gente esperaba que se la invitara a participar de algo así.
Dejo algunas fotos...
y saludos
Mariano Quiroga, desde París
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